por La Peregryna

 

Guardo tus manos

Robert Doisneau

 

Guardo tus manos, que iban poniendo

musgo en mis roquedales

desnudos y no guardo

los brotes perecederos.

Guardo tus ojos, en los que iba viendo

pasar el barco de la dicha y no guardo

los arreboles del ocaso, que teñían

de sangre y oro nuestro amor.

Guardo tu dolor y no guardo

los golpes y las ramas cortadas.

Porque sólo es cierto lo que permanece.

Porque somos lo que hemos sido.

Porque el tiempo no existe:

Lo que existe es la historia.

 

Rafael Guillén

 

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